
La seguridad de la información exige que los profesionales aprendan constantemente y sean capaces de adaptarse a las nuevas tecnologías, resolver nuevos problemas y prever nuevos riesgos, teniendo que proteger y supervisar los sistemas de extremo a extremo. Sin embargo, existe un desfase entre la demanda de profesionales de ciberseguridad y la formación cualificada de esta mano de obra. Sólo en Brasil, según datos del International Information Systems Security Certification Consortium (ISC²), hay al menos 300.000 vacantes sin cubrir en el área de ciberseguridad.






