RedCLARA y su Historia

Para que RedCLARA sea una realidad que beneficia a la academia y a la ciencia latinoamericanas, muchas personas y acciones debieron ser articuladas. A través de los siguientes enlaces, le invitamos a conocer la historia de RedCLARA.

Con el objetivo central de analizar las posibilidades de interconexión directa entre la red de investigación paneuropea, GÉANT, y sus equivalentes nacionales en América Latina, el año 2002 vio surgir la unión entre las Redes Nacionales de Educación e Investigación (RNEI) de Portugal y España (FCCN y RedIRIS, respectivamente) y DANTE en torno a la realización de un estudio de factibilidad que se denominó CAESAR (Connecting All European and South (Latin) American Researchers – Conectando a Todos los Investigadores Europeos y Sudamericanos).

Financiado por la Comisión Europea a través de la Dirección General para las Tecnologías de la Sociedad de la Información (EC DG IST), CAESAR se desarrolló entre marzo y octubre de 2002. Bastaron sólo ocho meses para que la visión fuese meridianamente clara: era preciso crear una red troncal regional en América Latina y conectarla a GÉANT.

Durante la primera reunión de CAESAR, desarrollada el 1 de marzo de 2002 en Madrid, ninguno de los 

representantes de FCCN, RedIRIS y DANTE podía sospechar lo que ocurriría apenas unos pocos meses después; nos referimos al Taller de Toledo, realizado los días 13 y 14 de junio, en la Universidad de Castilla-La Mancha (Toledo, España), con el central apoyo financiero de RedIRIS.

El Taller de Toledo que convocó y unió, en torno a la problemática de la interconexión continental, a 15 máximos representantes de las organizaciones dedicadas al desarrollo de redes de investigación y educación (o relacionadas) de doce países latinoamericanos, a representantes del Comité de Políticas de las NREN de Europa, a representantes de DANTE, y a delegados de la Comisión Europea. Solo dos días bastaron para que ocurriera lo que parecía apenas un sueño de muy largo aliento: los representantes de las redes latinoamericanas se comprometieron a cooperar en la creación y organización de una infraestructura regional para la investigación, la educación y la innovación.

CAESAREl impacto inicial de este Taller no se diluyó con el paso del tiempo, muy por el contrario; tan solo dos semanas después de Toledo, las redes latinoamericanas organizaron su propia agrupación, CLARA (Cooperación Latino Americana de Redes Avanzadas), y unidos en esta nueva figura, los días 15 y 16 de julio, tan solo a un mes de realizado el Taller que les había devuelto la ilusión, se reunieron en Río de Janeiro (Brasil) para avanzar en los acuerdos adoptados en el marco de la reunión de Toledo. Tal fue el avance que con fecha 16 de julio, las redes participantes en dicha reunión que no habían sido parte de la reunión de junio, ya unidas en CLARA, adscribieron también a la ya denominada “Declaración de Toledo”:

Declaración de Toledo
Sobre Redes de Investigación y Educación en América Latina

“Reunidos en la Ciudad de Toledo, los días 13 y 14 de junio del 2002, a iniciativa de la Comisión Europea, los firmantes, miembros de redes de América Latina reconocemos:

"1. La importancia que tiene para la comunidad académica y de investigación de América latina contar con una estructura regional de comunicación de datos basada en redes avanzadas que permitan una mejor cooperación en el ámbito académico y de investigación.

"2. Los esfuerzos hechos por la Comisión Europea para el desarrollo de un proyecto de Sociedad de la Información Global, donde el espacio académico sea considerado de manera especial.

"3. Que es necesario hacer un esfuerzo de integración similar, no sólo a nivel de nuestros respectivos países, sino a nivel regional y a nivel global.

"Por lo antedicho declaramos:

"1. Que es necesaria la existencia de redes nacionales de investigación y educación (NREN).

"2. Que es deseable establecer una red latinoamericana de investigación, basada en las redes existentes en los diversos países.

"3. Que se acuerda la cooperación en el desarrollo de redes nacionales en los países donde no los hubiere, y la creación de un espacio de coordinación para su integración y desarrollo coordinado regional.

"4. Que ante la posibilidad de obtener financiamiento de la Comisión Europea, a través de @LIS, se requiere coordinar esfuerzos en materia de interconexión de las redes de investigación y educación, y plantear para esto la creación de un grupo de coordinación regional latinoamericano. Para ese fin se nombra a Nelson Simões (Brasil) y Sidia Sánchez (Panamá).

"5. Que previo al siguiente workshop que propone realizar la Unión Europea con miembros de las redes de América Latina en setiembre, los representantes de Toledo acuerdan realizar dos reuniones regionales para establecer criterios de organización de la red Latinoamericana. La primera de las reuniones se hará en Brasil, el 15 de Julio del 2002. Y la segunda un mes después.”

La Declaración de Toledo fue firmada por: Nelson Simões – RNP (Rede Nacional de Ensino e Pesquisa, Brasil), Sidia Moreno de Sánchez – PanNet (Red Académica y de Investigación Nacional, Panamá), Carlos Casasús – CUDI (Corporación Universitaria para el Desarrollo de la Internet, México), Carlos Francisco Frank – RETINA (Red Teleinformática Académica, Argentina), Clifford Paravicini Hurtado – BolNet (Red Boliviana de Comunicación de Datos, Bolivia), Florencio Ignacio Utreras Díaz – REUNA (Red Universitaria Nacional – Chile), Ida Holz Baird – RAU (Red Académica Uruguaya, Uruguay), Jorge Luis López
Presmanes – RedUniv (Red Universitaria, Cuba), Pablo José A. G. Herken – UNA/CNC (Universidad Nacional de Asunción, Paraguay), Rafael Antonio Ibarra Fernández - RAICES (El Salvador), y Sandro Venturo – Red Científica Peruana (Perú).

Además de la firma de la Declaración, en la reunión de Río de Janeiro, se establecieron grupos de trabajo para abordar los temas relativos a la futura presentación del proyecto de la red latinoamericana y su interconexión con Europa, al Programa @LIS[2] (Alianza para la Sociedad de la Información) de la Comisión Europea, a saber: conectividad regional,

interconexión con GÉANT, modelo organizacional y financiamiento. Con respecto a CLARA, los directivos reunidos en Brasil acordaron que tendría la función de representación y coordinación, que estaría inicialmente compuesta por un comité electo y luego se convertiría en un consorcio de NRENs, que sería el punto de inicio para futuras organizaciones regionales en redes, y que comenzaría como una organización informal, que en marzo de 2003 podría constituirse en una organización formal, mediante un modelo a ser propuesto por las NREN latinoamericanas de forma conjunta.

3 de junio de 2003: Se inicia oficialmente el proyecto ALICE, América Latina Interconectada con Europa, la prueba fehaciente de que la misión desarrollada por CAESAR había sido cumplida.

Era día martes ese 3 de junio en que los oficiales de la Comisión Europea y los representantes de DANTE, se reunieron, en el marco del programa @LIS, para firmar el contrato que, por un valor de €12.5 millones, serviría para la creación de una infraestructura que prometía conectar a nivel intra-regional a las redes de investigación latinoamericanas e interconectarlas con la red paneuropea GÉANT. La Comisión Europea daba, de este modo, el sí definitivo al 80% de su financiamiento para el proyecto ALICE (€10 millones), comprometiendo a los socios latinoamericanos con el aporte del 20% restante (€2.5 millones), y el mundo veía cómo la declaración que los Jefes de Estado y Gobierno hicieran durante la última Cumbre entre la Unión Europea y los países de América Latina y el Caribe (Madrid, junio de 2002), se concretaba: “La investigación científica y el desarrollo técnico son elementos fundamentales en nuestras relaciones y son condición esencial para la inserción con éxito de los países en un mundo globalizado. Conviene compartir el conocimiento, la tecnología y la información,aprovechando la conectividad de la infraestructura y fomentando la obtención generalizada del acceso universal”.

La firma del contrato de ALICE marcaba, además, el primer paso definitivo hacia el establecimiento de una más amplia cooperación para el desarrollo de la Red Mundial de Investigación y Educación, tal y como se había propuesto en la Comunicación de la Comisión Europea sobre la Cumbre Mundial de Naciones Unidas sobre la Sociedad de la Información[3], que tendría lugar en Ginebra en diciembre de 2003.

ALICE buscaba crear una infraestructura de redes de investigación en América Latina e interconectarla con su par europea, GÉANT, mediante el protocolo de Internet (IP). Para llevar adelante este gran objetivo, DANTE -institución a cargo de la gestión de GÉANT-, en su rol de coordinador del proyecto ALICE, se asoció en Europa con las RNIE de España (RedIRIS), Francia (RENATER), Italia (GARR) y Portugal (FCCN); del otro lado del Atlántico, en el corazón de la América Latina que se aprestaba a experimentar las maravillas de la conexión transoceánica, ALICE se asociaba con CLARA y con las NREN de los 18 países cuya participación era admitida por el reglamento del programa @LIS:RETINA (Argentina), ADSIB (Bolivia), RNP (Brasil), REUNA (Chile), Universidad del Cauca(Colombia), CRnet (Costa Rica), RedUniv (Cuba), CEDIA (Ecuador), RAICES (El Salvador), RAGIE (Guatemala), UNITEC (Honduras), CUDI (México), CNU en representación de RENIA (Nicaragua), RedCyT (Panamá), ARANDU (Paraguay), RAP (Perú), RAU (Uruguay) y REACCIUN (Venezuela).

ALISALICESi CAESAR había demostrado que no existía conectividad directa entre las RNIE latinoamericanas, ni mucho menos una conexión de ellas con la red de investigación paneuropea, GÉANT, y que esta carencia dificultaba la colaboración en investigación tanto dentro de América Latina, como entre ella y Europa, ALICE demostraría que aquellas problemáticas podían ser superadas a través del trabajo cooperativo; para ello tendría un plazo que se extendía hasta abril del año 2006. Claro, la historia tendría algo más que decir a este respecto y, en razón de aquello, el Proyecto recibió la autorización para dos extensiones temporales (el presupuesto se mantenía de acuerdo al contrato del 3 de junio de 2003), y su término se fechó en marzo de 2008.

Previo a la firma del contrato que establecía, en el contexto de la ya establecida Sociedad de la Información, el comienzo de una nueva era para América Latina, los líderes de las NREN latinoamericanas existentes y aquellos que habían sido designados en sus países para crearlas, en el curso del segundo semestre del año 2002, sostuvieron cuatro reuniones destinadas a la creación de CLARA: Río de Janeiro (Brasil) 15 y 16 de julio, y 25 de septiembre; Buenos Aires (Argentina), 10 y
11 de octubre, y Santiago (Chile), 18 y 19 de noviembre. En estas reuniones, como era de suponer –dado el evidente compromiso-, también participaron los miembros de CAESAR y oficiales de la Comisión Europea.

Los acuerdos debían establecerse de conformidad al interés de todas las partes –nada menos que naciones- involucradas. Nada podía dejarse al azar. El futuro de la colaboración de América Latina

y de ella con Europa, era la gran apuesta que se jugaba sobre el tablero.

El 10 de junio de 2003, apenas siete días después de iniciarse oficialmente el proyecto ALICE, una gran noticia es lanzada desde la ciudad mexicana de Valle de Bravo hacia América Latina, Europa y el resto del mundo: Ha nacido CLARA; el Acta Constitutiva ha sido firmada por los representantes de trece países latinoamericanos:

ACTA No.1. En la ciudad de Valle de Bravo, Estado de México, en los Estados Unidos Mexicanos, el diez de junio de dos mil tres, se reúnen las personas abajo firmantes, presidiendo la sesión Carlos Casasús López Hermosa, quien acredita su personalidad Con el pasaporte mexicano número 00370039662, y actuando Como Secretaria Ida Holz Bard, quien acredita su personalidad Con el documento de identidad uruguayo Nº 670.625-8, Con el objeto de fundar una organización no gubernamental sin fines de lucro que se denominará: COOPERACIÓN LATINOAMERICANA DE REDES AVANZADAS (CLARA) y cuyos Estatutos, que previamente fueron del Conocimiento de los Concurrentes, aprobados por unanimidad de los presentes, se transcriben a continuación:

ACTA CONSTITUTIVA DE
COOPERACIÓN LATINOAMERICANA DE REDES AVANZADAS,
ASOCIACIÓN CIVIL
ESTATUTOS
CAPÍTULO I
DENOMINACIÓN, DOMICILIO, NACIONALIDAD y DURACIÓN

ARTÍCULO 1. Con el nombre de COOPERACIÓN LATINOAMERICANA DE REDES AVANZADAS, conocida en forma abreviada corno CLARA, créase una Asociación Civil (en lo sucesivo, CLARA o la Asociación) que se regirá por los presentes Estatutos y por las leyes y reglamentos aplicables, cuya sede será Montevideo, Uruguay. La Asociación podrá abrir, cuando lo estime conveniente, oficinas o cualesquiera otra clase de dependencias en cualesquiera otras ciudades de cualquier país para cumplir con su objeto.
ARTÍCULO 2.- CLARA es una organización sin fines de lucro que podrá recibir ingresos, los cuales se aplicarán íntegramente a fomentar las actividades educativas, científicas y culturales que constituyen su objeto.
ARTÍCULO 3.- La duración de la Asociación es indefinida.
ARTÍCULO 4.- El objeto de la Asociación es: a) Coordinación entre las Redes Académicas Nacionales de América Latina y con otros bloques; b) Cooperación para la promoción del desarrollo científico y tecnológico; c) Planificación e implantación de servicios de redes para la interconexión regional, y d) Desarrollo de una red regional (en lo sucesivo, Red CLARA) para interconectar a las redes nacionales académicas y de investigación que será operadas por sus Asociados. Para cumplir sus objetivos CLARA estará facultada a llevar a cabo lo siguiente: a) Recaudar, por medio de cuotas aportadas por sus Asociados, los recursos necesarios para la operación de la red; b) Fomentar la integración de organizaciones académicas y de investigación, y servir corro vínculo para la cooperación, intercambio de experiencias e información entre éstas; c) Establecer mecanismos de participación presencial o remota para contar con la participación activa de los antes indicados; d) Desarrollar todo género de actividades pertinentes o relacionadas con el desarrollo de redes académicas y científicas en Latinoamérica y el Caribe; e) Adquirir, construir o poseer todo género de bienes muebles e inmuebles y derechos reales necesarios para satisfacer su objeto; f) Celebrar todos los actos y contratos, ejecutar las operaciones y otorgar los documentos que sean necesarios para el cumplimiento de su objeto, todo ello de acuerdo con lo dispuesto en estos Estatutos; g) Recibir cooperaciones y donativos para contribuir al cumplimiento de su objeto. Asimismo buscar financiamientos de organismos de promoción científico-tecnológica y de cooperación técnica internacional; h) Realizar reuniones, foros, talleres, congresos, y cualquier evento que sirva para difundir, a nivel regional, las actividades, proyectos y desarrollos sobre redes académicas y científicas y i) Mantener y publicar información estadística actualizada sobre el desarrollo de Internet en la región, en las áreas y temas que sean de su competencia y conocimiento.”

NOTA: Estos Estatutos perdieron su vigencia el 29 de junio de 2011, fecha en que se firmaron los Estatutos vigentes de la corporación.

CLARA VALLEdeBRAVO

Cuarenta y siete artículos y cuatro disposiciones transitorias, acordadas el 9 de junio, firmaron aquel miércoles 10 del sexto mes de 2003, las máximas autoridades en redes académicas que, a la fecha, trazaban la ruta de avanzada del continente latinoamericano; a saber:

  • Carlos Francisco Frank, RETINA – Argentina.
  • Nelson Simões Da Silva, RNP – Brasil.
  • Florencio Utreras, REUNA – Chile.
  • Guy F. De Teramond, CRNET - Costa Rica.
  • Marcos Molina Jurado, FUNDACYT – Ecuador.

  • Rafael Antonio Ibarra Fernández, RAICES - El Salvador.
  • Ramón Alberto Sarmiento Castro, UNITEC – Honduras.
  • Carlos Casasús López Hermosa, CUDI – México.
  • Azael Barrera Garrido, REDCYT – Panamá.
  • Blanca Troche de Trevisan, ARANDU – Paraguay.
  • Manuel Burga, RAP – Perú.
  • Ida Holz Baird, RAU – Uruguay.
  • Jorge Luis Berrizbeitia Ponce, REACCIUN – Venezuela.

No obstante quedaba pendiente la inclusión de las firmas de los representantes de Bolivia, Colombia, Cuba, Guatemala y Nicaragua, en el seno de ALICE la noticia se celebraba con la felicidad y esperanza. El valor de la unión que se establecía, con la fuerza del papel firmado con estatus legal, en América Latina, podía medirse en proyección de universidades y centros de investigación potencialmente beneficiarios de la nueva alianza.

 

En el marco del programa @LIS2, el 30 de noviembre de 2008, la Comisión Europea (CE) firmó un contrato de €18 millones con RedCLARA, para la realización del proyecto ALICE2. La promesa del Proyecto era que daría continuidad a los inmensos logros de su antecesor, ALICE (que había sido liderado por DANTE, institución a cargo de la red paneuropea GÉANT), era consolidar y extender RedCLARA en América Latina, mejorando la conectividad entre los investigadores latinoamericanos y europeos.

Brindar una e-Infraestructura perdurable y de primera línea para la investigación y educación colaborativas y, mediante ellas, para apoyar el desarrollo latinoamericano, era la brillante meta y el Proyecto la consiguió.

ALICE2 trabajaría para diseminar el potencial del uso de RedCLARA para la generación y puesta en marcha de aplicaciones que tuviesen impacto en la región, ayudando así a alcanzar las metas acordadas por los Gobiernos en el Plan MDG (Millenium Development Goals – Metas de Desarrollo del Milenio) de la ONU (Organización de Naciones Unidas) y las del Séptimo Programa Marco (FP7) de la CE.

Diciembre de 2008 marcó el inicio de ALICE2 y no obstante su fecha de término estaba marcada para septiembre de 2012, el Programa @LIS2 concedió una extensión en el plazo de ejecución hasta enero de 2013.

Coordinado por RedCLARA, el Proyecto tenía como socios a las Redes Nacionales de Investigación y Educación (RNIE) de 14 países latinoamericanos (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela, todos beneficiarios de @LIS2), cuatro europeos (España, Francia, Italia y Portugal) y las organizaciones internacionales RedCLARA y DANTE (organización sin fines de lucro, que trabaja en asociación con las RNIE europeas para planificar, construir y operar redes avanzadas de investigación y educación en el viejo continente, con el co-financiamiento de la CE).

Cinco eran los resultados que ese 30 de noviembre de 2008 ALICE2 se comprometía a perseguir:

1. Una infraestructura perdurable, de alta calidad, con capacidad de evolucionar y bajos costos de mantenimiento, RedCLARA2, la cual pasará a ser la infraestructura basal para la colaboración en investigación y educación al interior de América Latina y con Europa.

2. Un conjunto de comunidades de usuarios (investigadores, educadores, estudiantes) que trabajen juntos para resolver los asuntos relacionados con los MDG y que participen en los llamados de ALFA y FP7.

3. Una organización sólida, bien administrada, participativa y sustentable con un claro modelo de financiamiento.

4. Una red con amplia cobertura en la región latinoamericana con firmes lazos con el Caribe.

5. Un gran grupo de técnicos, gerentes y líderes de comunidades, con facultades para colaborar con sus contrapartes europeas y aprovechar las oportunidades de financiamiento.

Esos cinco resultados se concretarían mediante la puesta en marcha de las acciones tendientes a cumplir los objetivos del Proyecto, a saber:

1. Mantener y continuar el desarrollo de la infraestructura de RedCLARA con la entrega de un entorno continuo, inclusivo y persistente para la colaboración electrónica para la investigación y educación en América Latina, enfatizando en apoyar un espacio de colaboración de educación superior e investigación entre América Latina y Europa. Esta versión mejorada de RedCLARA estará basada en contratos de largo plazo (IRU: Derecho Irrevocable de Uso) para uso de fibra oscura y longitudes de onda, para asegurar bajos costos recurrentes.

2. Crear comunidades de usuarios para asegurar la utilización de RedCLARA en aplicaciones relacionadas con los MDG, así como también promover la colaboración dentro de América Latina y con los investigadores europeos en las prioridades de FP7 y fortalecer la colaboración con iniciativas europeas tales como: los Observatorios Astronómicos ESO, el Observatorios Pierre Auger y otros.

ALICE23. Desarrollar un modelo de financiamiento que brinde estabilidad y sustentabilidad a largo plazo para las redes regionales latinoamericanas de investigación y educación. Este modelo estará basado en una organización RedCLARA más firme, en un esquema de distribución de costos ampliamente adoptado y una sólida administración financiera.

4. Consolidar la cobertura geográfica existente a largo plazo de RedCLARA, e intentar expandirla para incluir las comunidades de investigación y educación en desarrollo de los países de América Latina, y seguir contribuyendo a la inclusión digital de la región mediante sus comunidades de investigación y educación. Para hacer esto, el Proyecto intentará involucrar a todos los países latinoamericanos en la iniciativa y generar sinergias con las RNIE, creando una infraestructura terrestre de comunicaciones que pueda también ser usada localmente para construir o extender las RNIE.

5. Fortalecer las RNIE y sus comunidades de usuarios para que se conviertan en miembros activos de la comunidad de redes de investigación y educación mundiales, brindando entrenamiento y herramientas para sus comunidades técnicas, de administración y académicas.

Naturalmente, a estos objetivos se sumaba el de Visibilidad, relativo a todas las tareas de difusión de las acciones del Proyecto.

Y las metas fueron todas cumplidas.

En el marco del Proyecto ALICE2, y con el objetivo claramente establecido en la sustentabilidad a largo plazo de RedCLARA, se realizó un trabajo de análisis que incluyó a todas las redes miembro de RedCLARA y resultó en la redacción, aprobación, firma y entrada en vigencia de los nuevos estatutos de la corporación, el día 29 de junio de 2011.

Descargue los Estatutos de la Cooperación Latino Americana de Redes Avanzadas aquí (29 junio, 2011; formato PDF).

 

 

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